La PDBB denuncia que “El Palacete de El Bosque “se cae a pedazos y nos siguen vendiendo la moto

Es la cuarta vez que el alcalde, Alejo Riñones dice que ésta es la legislatura de El Bosque y que los políticos de la Junta de Castilla y León anuncian que van a invertir 90.000€ en la Casa del Bosquero y 376.000€ en el arreglo de las cubiertas.



La PDBB denuncia que se llevan años de retraso en la rehabilitación del BIC, que “se va haciendo a cuentagotas y mal, no se invierte en mantenimiento, las obras de la Casa del Bosquero están paradas y las otras no han comenzado, pero mientras tanto el palacete se cae a pedazos: mendaces palabras y tristes realidades”.

Un reciente desplome del revestimiento de la fachada Sur del Palacete pone en evidencia los problemas de conservación y falta de mantenimiento de este Bien de Interés Cultural (BIC) cuya rehabilitación completa tendría que haber concluido en 2009. Desde la Plataforma para la Defensa de El Bosque se vuelve a decir alto y claro que El Bosque está en peligro y se hace un nuevo llamamiento a sus propietarios (las administraciones local y regional) para que cesen los daños en El Bosque por acción u omisión y se dé inmediato cumplimiento al Plan Director en todas sus estipulaciones.

Varios testigos informan del desplome de unos 5 m2 de revestimiento en la esquina Oeste del Palacete de El Bosque, que afecta tanto al zócalo gris del edificio como a la parte ocre, más antigua, en la que se aprecia el tratamiento imitativo característico del revoco a la madrileña, sin duda realizado en el siglo XVIII.

El Palacete está en un estado lamentable. Durante muchos años no se ha invertido en su conservación. Únicamente se han arreglado los desperfectos en el tejado. En la foto 2, realizada en 2012 se puede ver que el revoco ya estaba en mal estado de conservación, el mortero ha perdido la adherencia a la pared y lo más probable es que, si no se pone remedio en breve, se caiga el revoco de toda la fachada, con evidente peligro para trabajadores y visitantes. En esta dinámica (o con más precisión, en esta inoperancia institucional), sólo cabe esperar que el edificio o sus partes se vayan desmoronando. Ayer el tejado, hoy el revoco exterior, mañana cualquier otro elemento y así hasta su colapso global.

La Junta y el Ayuntamiento de Béjar han anunciado por cuatro veces en el último año  presupuestos para obras en El Bosque que aún no se han ejecutado, excepto el arreglo de la casa del Bosquero, que no se ha terminado porque el presupuesto estaba mal hecho y se ha terminado sin acabar las obras. Desde 1999, en que El Bosque pasó a propiedad pública, han sido muchos los años en que ni Junta ni Ayuntamiento han invertido un solo Euro en conservación. Según declaraciones del Director General de Patrimonio a la PDBB, en 2013 invirtieron únicamente 4500 Euros en remendar el tejado de Uralita.

En relación con la parte desplomada, se puede documentar en un escrito sin fecha, pero anterior a 1724, en el que se daban instrucciones para que la «casa principal» de El Bosque fuera revocada «a uso de Madrid», es decir, con un revestimiento de tres capas fratasadas y bruñidas sobre cuya superficie externa, todavía en húmedo, se pintaba al temple un falso despiece de sillares, tratamiento que presentan todavía las fachadas del Palacete.

En origen, el revestimiento pudo ser de otro tipo, ya fuera liso o con los mismos esgrafiados geométricos renacentistas que tuvieron otros edificios construidos o reformados en Béjar durante el siglo XVI, como el claustro del convento de San Francisco o la casa del tesorero ducal, Gonzalo Suárez (más conocida como Casa de Clavijo), pero en ningún caso se dejaría vista la mampostería, como erróneamente se ha hecho con muchos edificios de nuestra ciudad en un absurdo ejercicio de pseudo-medievalización, contrario a las prácticas constructivas históricas y a la autenticidad de estos edificios, malamente «despellejados» por la ignorancia.

En el caso del Palacete de El Bosque será necesario obrar con cautela, por medio de catas murarias, para conocer con detalle posibles fases de edificación o alteraciones como las documentadas en 1592 (que afectaron a la coronación heráldica de las ventanas), así como el tipo de enfoscados y revocos exteriores y posibles tratamientos ornamentales (esgrafiados, pintura ilusionista, etc.) para recuperar su aspecto original hasta donde sea posible.

Entre tanto, los propietarios públicos del BIC no cumplen con menos que con un mínimo mantenimiento (a día de hoy inexistente, como queda de manifiesto en esta foto denuncia) y con encargar cuanto antes el necesario estudio de muros y fachadas, previo al correspondiente proyecto de rehabilitación: considerado el retraso de casi 7 años desde las previsiones del Plan Director, ya están tardando.

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