Los pescadores de Béjar denuncian la agonía del río ante la desidia institucional

El club de pescadores denuncia que el agua no sólo no llega a El Bosque, asegura además que el río agoniza por esta causa. Unas obras realizadas en el azud de captación del río Barquillo.



Después de un verano en el que el agua, los ríos y riberas, las confederaciones hidrográficas, las diferentes organizaciones políticas, el ayuntamiento, y como no, nuestro río Cuerpo de Hombre, han tenido un papel importante durante los meses estivales. Desde el Club Deportivo de Cazadores y Pescadores “Peña de la Cruz” quieren  llamar la atención sobre algunos problemas derivados del uso y la gestión del agua de otro de los ríos que podemos encontrar en nuestro entorno.
Muchos han sido los titulares y denuncias formuladas por el colectivo en defensa del Jardín Renacentista del Bosque. Un colectivo con el que otros de la ciudad, se pueden identificar perfectamente, y que gracias a ellos se pone en conocimiento de los bejaranos aquellas acciones que atentan directamente contra dos de los pilares fundamentales del posible desarrollo de la ciudad de Béjar. El primero, el  patrimonio cultural, reflejado sin duda en uno de los más antiguos Jardines Renacentistas de España, declarado Bien de Interés Cultural en 1946. El otro nuestro entorno natural, declarado Reserva de Biosfera, incluido en la Red Natura 2000, Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA). No quiero que este artículo se vea como una crítica hacia ninguno de los colectivos que se preocupan día a día por nuestro patrimonio. Más bien es una crítica a la sin razón, a la mala gestión y al desconocimiento perpetuo de lo que significa nuestro patrimonio cultural y natural.
Tal y como se indica en la última editorial relacionada con el agua del Jardín Renacentista del Bosque, y después de asegurar  que el problema estaba solucionado, se deduce, que lejos de haberse solucionado, ha generado otro si cabe, más grave aún.
Durante este verano se han realizado unas obras en el azud de captación que debía llevar el agua a la Villa del Bosque. Dicha actuación ha provocado un descenso en el caudal del río Barquillo muy importante que pone en riesgo el ecosistema del mismo.
Si la Villa del Bosque data del siglo XVI, el río Barquillo a buen seguro se pudo generar en aquellas épocas en las que nuestras sierras estaban cubiertas por el hielo. Sería allá por la glaciación que tuvo lugar en el Pleistoceno Superior, cuando se modeló el relieve de las Sierras de Béjar y Candelario, y cuando los ríos Cuerpo de Hombre y Barquillo comenzaron su discurrir. Luego llegaron las truchas, desmanes, nutrias y todos aquellos animales y plantas que conforman los ecosistemas de nuestros ríos.
Parece poco inteligente, intentar solucionar un problema y generan otros, que sin que quiera hacer comparaciones pueden ser incluso más graves. Intentar abastecer de agua un bien creado por el Hombre, para quitársela a otro creado por la Naturaleza durante millones de años, no es solución ni para uno ni para otro. Si además tenemos en cuenta que el agua no llega al Bosque, estarán conmigo que ahora tenemos dos problemas.
El lugar donde se ha “reconstruido” el azud para solucionar el problema del agua del Bosque, se encuentra en un Entorno Natural que goza de unas medidas de protección, antes mencionadas. A ellas debemos incluir además que en el río Barquillo se está desarrollando un proyecto Life+, por la presencia de especies en peligro de extinción en sus aguas, hablamos de una joya ibérica como es el Desmán de los Pirineos (Galemys pyrenaicus) . Además ese tramo de río se encuentra en una zona vedada para la pesca por la Junta de Castilla y León desde hace años, cuya finalidad no es otra que la conservación de las especies piscícolas.
En el año 1997 los muestreos realizados por la consejería de Medio Ambiente, y que tenían como finalidad identificar aquellas especies genéticamente puras presentes en los ríos de la comunidad, dieron como resultado que los ejemplares presentes en los ríos de nuestras sierras estaban libres de intromisión genética. Esto significa que las truchas de nuestros ríos son puras, y que por tanto tenemos, no el deber, sino la obligación de conservarlas. El azud en cuestión no dispone de pasos para peces, su diseño no permite que el agua fluya por el curso del río, pues dispone de una esclusa, a modo de tapón, con la que se puede cerrar el paso del agua, y que además tiene un candado a modo de cerradura. Dispone de dos pequeñas rampas, a modo de pistas de despegue que quedan muy alejadas del cauce del río, las cuales no facilitan el paso de los peces. En definitiva, se ha convertido en un muro infranqueable para la fauna piscícola.
En estos días en los que tanto se habla del agua, de nuestro Cuerpo de Hombre, de la inundabilidad de las márgenes, de la escasez, de la falta de caudales..., días en los que todo el mundo opina, días en los que el Señor Alcalde se atreve a afirmar en los medios de comunicación, tanto escritos como hablados, que “en ese documento, la Confederación únicamente va a reflejar si hemos invadido el río o si se trata de una zona inundable, situación que es poco probable porque es un río con poca agua, ya que Béjar tiene 27 centrales hidroeléctricas y le roban el caudal al río”, ( Fuente de la Gaceta 28 de agosto de 2015), no sólo son un indicativo de lo que está sucediendo con nuestros ríos, y la visión que desde el Ayuntamiento se tiene de ellos, sino que además demuestra un desconocimiento total y absoluto de nuestro entorno. De la misma opinión debieron ser los propietarios del camping de la Nieves, Biescas, que vieron como años más tarde, el 7 de agosto de 1996, una riada destruyó la zona, y cientos de familias perdieron a sus hijos, padres y madres, en una riada mortal. La Naturaleza es lo que tiene, que a veces lo que no te da en cientos de años, en unas pocas horas puede ser lo más destructivo que el Hombre haya conocido. Afirmaciones que no hacen más que demostrar el interés que tiene los ríos de nuestro entorno para el ayuntamiento bejarano. Un interés que no va más allá de la producción de Kw de energía eléctrica. No estamos opinando sobre el problema del solar de la antigua Thesa, sino llamando la atención sobre la visión que se tiene de nuestros ríos. Aprovecho para indicar que actualmente hay 17 explotaciones hidroeléctricas en funcionamiento, no 27 como se indica en el artículo de la Gaceta de Salamanca del día 28 de agosto. Quizás sea un error de transcripción del periodista que realizó la entrevista. Estas cosas pasan y son totalmente normales, y por ello hay que disculparle.

Bajo nuestro punto de vista, se ha empezado la casa por el tejado. Sabiendo desde que punto no llega el agua al bosque, y que desaparece como por arte de magia, la solución hubiera sido empezar a adecentar la regadera desde ese punto hacia el Bosque, no desde el río Barquillo, varios kilómetros más arriba de donde verdaderamente el agua se pierde. Está claro que la solución adoptada no ha sido la más efectiva, pero sí la más fácil. Construir una pequeña presa y dejar el río seco es lo más fácil. Lo difícil es pensar en las consecuencias que dicha construcción puede tener sobre la fauna que habita en nuestros ríos. La solución adoptada no ha tenido en cuenta ni el lugar en el que se realizaba la acción, ni el ecosistema que se podía ver afectado, ni los usos que aguas abajo se pudieran hacer de las aguas del río Barquillo. ¿ No sería más efectivo entubar la regadera y evitar así la pérdida de agua debida a las filtraciones, evaporación y detracciones ilegales?.
Desde aquí quiero llamar la atención de los responsables del Ayuntamiento bejarano, sobre las consecuencias que la construcción de dicho azud puede ocasionar sobre el ecosistema del río Barquillo, y que estudien la posibilidad de solucionar el problema del (Foto: Plataforma en Defensa del Bosque) agua del Bosque, sin que nuestro Entorno Natural sea dañado de la forma que se ha hecho.
Y encima, el agua sigue sin llegar al bosque, y un río agoniza por ello.

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