La Plataforma por la defensa de El Bosque denuncia la ausencia del cenador de hierro del BIC

El grupo por la defensa de El Bosque, en su campaña de denuncia del “Expolio y Ruina de El Bosque”, sigue denunciando los daños del BIC.



El colectivo espera una respuesta pública por parte del Ayuntamiento bejarano y/o de la Junta de Castilla y León, como propietarios del bien, ante esta nueva denuncia.

La última gran intervención en El Bosque, la que se completó con el despiadado ajardinamiento del entorno del estanque, eliminó o desnaturalizó varios elementos originales y dejó otros postizos de dudoso gusto; entre los primeros, se echa en falta el cenador de hierro situado entre los dos tramos de escaleras de acceso al jardín. Desde la Plataforma para la Defensa de El Bosque de Béjar se reclaman noticias sobre su actual paradero y previsiones de reinstalación.
La palabra cenador aparece en la documentación de El Bosque desde 1577, cuando se labraba la Fuente de los Ocho Caños para el “çenador nuevo”, es decir, la plazoleta rectangular con asiento corrido que preside el estrado blasonado, concebida para actividades de recreo y colaciones: conversación, música y poesía, pero también banquetes. Igualmente se puede considerar cenador el espacio circular conocido como Rotonda, aunque en el documento de 1583 donde se mencionan los trabajos del cantero y albañil Pedro Romero, contratista del destajo, figura como “plaçuela al remonte del estanque”. Además, en las nóminas de jornales sobre las obras coetáneas en la Heredad de los Picozos (la otra villa de recreo que tuvieron los duques en Béjar) consta la construcción de otro cenador realizado en piedra y madera (soleras y enverjados), lo que permite suponer que tanto el de Picozos como los de El Bosque se cubrían con estructuras ligeras de carpintería para sostener emparrados de sombra, tan habituales en la jardinería del Renacimiento y épocas posteriores.

Esta misma función le estaba asignada a los cenadores de hierro que se añadieron en las últimas décadas del siglo XIX, cuando El Bosque fue adquirido por el industrial Cipriano Rodríguez Arias. En la terraza del jardín principal se conservan aún tres de estas estructuras, pero entre todas destacaba el cenador desaparecido hace un lustro ya, durante las obras de reconstrucción del dique del estanque y de la escalera de acceso al jardín.

La planimetría del Plan Director (foto 1) muestra muy bien cómo era este cenador, pues al estar cubierto por la vieja glicina se aprecia mejor en los planos que en las fotografías. Se trataba de una pequeña construcción de planta dodecagonal, de 3,80 m tanto de diámetro como de altura, dotado de arcos de paso en la dirección de la escalera y su transversal, con asientos de madera en las ocho caras restantes, oblicuas. La forma de la cubierta era de tipo pajarera, común a otras que se pueden ver en jardines históricos desde el siglo XVI, como el remate que tuvieron los pabellones simétricos de acceso a los Orti Farnesiani de Roma (ca. 1550). A pesar de su datación tardía –posterior a 1871, pues no se recoge en el plano de El Bosque de esa fecha–, no desentonaba dentro del conjunto y podría haberse conservado in situ sin perjudicar la comprensión de El Bosque como villa renacentista (recordemos, por otra parte, las indicaciones de la Carta de Florencia y de la Ley de Patrimonio acerca de la conservación de los jardines históricos como obras desarrolladas en el tiempo y la necesidad de no privilegiar ninguna de sus etapas).

Pues bien, expuesto el interés de esta estructura desaparecida, ausente (foto 2), queda reiterar la pregunta: ¿se conservan sus piezas desmontadas o se han vendido como chatarra?, ¿dónde están almacenadas?, ¿qué destino le deparan sus actuales propietarios? Esperamos respuesta pública por parte del Ayuntamiento bejarano y/o de la Junta de Castilla y León.

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