A un año del Palomito de San Bartolo de Béjar Encinillas visibiliza la realidad LGTB rural


La bandera arcoíris y los actos reivindicativos de la visibilidad de homosexuales, transexuales y bisexuales son noticia estos días y nos recuerdan la proximidad de los actos homófobos.





En estas fechas se cumple poco más de un año que en un pequeño balcón de ayuntamiento, el de la vecina localidad del alfoz bejarano, San Bartolomé de Béjar, se colgaba la bandera arcoíris. En aquella época se colgó de la barandilla del balcón consistorial, sin permiso expreso de la primer edil, que lejos de reconocer a La Arcoiris como la enseña que representa a homosexuales, transexuales y bisexuales, llegó a ser condenada por agresión homofoba a la pareja de vecinos del pueblo formada por Miguel y Juan Carlos. Mucho ha llovido desde entonces. La alcaldesa ha sido renovada en el cargo por estrecho margen y los vecinos agredidos siguen acudiendo a su casa del pueblo. 

Aquella bandera se colgó en el transcurso del conocido como Palomito de San Bartolo, un acto que condenaba las agresiones homófobas y al que llegaron a acudir participantes de la región, país  e incluso de otras nacionalidades.

En estos días, cuando La Arcoíris ondea de nuevo en muchos ayuntamientos (ninguno en zonas próximas a Béjar ni en la propia ciudad) y a punto de tener lugar el mayor acto reivindicativo para la visibilidad de homosexuales, transexuales y bisexuales, Juan Carlos y Miguel, junto a otras parejas homosexuales han aparecido en numerosos medios de tirada nacional, como la entrevista realizada a los vecinos de la localidad de San Bartolomé de Béjar en la revista Interviu u otras tantas en los medios generalistas que se han hecho eco de los esfuerzos de los colectivos de homosexuales, transexuales y bisexuales

No ha sido sólo en capitales de provincia donde ondea la bandera, es el caso del pequeño municipio de Encinillas. Donde el pasado 29 de junio la enseña arcoiris cogó del balcón de la casa consiustorial:

El lunes 29 de junio, ondeó en el Balcón de la Casa Consistorial la Bandera Arcoiris que representa a las personas homosexuales, transexuales y bisexuales.

Este gesto lo realizan como muestra de apoyo y de visibilidad de las personas homosexuales que viven en el mundo rural. “Este gesto es importante para el colectivo LGTB, porque es fácil ser homosexual en una gran ciudad, pero desde tu pueblo, haciendo la vida cotidiana con tus vecinos contribuyes a que se retiren muchos estereotipos”, comenta Ana Cabeza, concejala del ayuntamiento de Encinillas y vecina de la localidad, donde vive desde hace cerca de 9 años con su esposa. “Además, este año se conmemora el 10º aniversario desde que entró en vigor la modificación del Código Civil que permitió el matrimonio entre personas del mismo sexo. Por eso, desde este ayuntamiento, en el que ya se han celebrado un par de enlaces de personas LGTB, también queremos animar a todas aquellas personas para que se animen y legalicen su unión de una manera más formal y burocrática.”

Ella y su esposa fueron la primera pareja de mujeres que se casó en el ayuntamiento de Segovia, en diciembre del 2005, para poco después trasladarse a vivir a Encinillas. “La acogida que nos dieron los vecinos del pueblo fue siempre positiva. Nunca ocultamos que estábamos casadas.”

La vocal de Educación de la asociación Segoentiende, (Asociación LGTBH de Segovia)  Gema Segoviano, considera muy positivo que “en los pequeños municipios de nuestra provincia se empiece a considerar la gran diversidad de los vecinos que pueden vivir en los mismos. Si hasta hace unos años el que hubiese matrimonios separados y que luego se hubiesen formado otros nuevos, era causa de comentarios y poco a poco se han ido apagando esos rumores, confío en que con las personas homosexuales que viven en su pueblo termine sucediendo lo mismo y dejen de ser un tema de conversación todavía cargado de connotaciones negativas.” 

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