Especialistas denuncian una intervención en el histórico edificio del arca madre sin criterios especializados

En estos días, varios operarios han desbrozado el entorno del pequeño edificio mal conocido como Arca Madre y están trabajando en su cubierta de losas sin garantías para su correcta conservación.



Se trata de una construcción bien documentada en el siglo XVI, realizada en cantería como obra pública del sistema de abastecimiento de aguas de nuestra ciudad, y uno de los escasos restos conservados del inmediato acueducto bejarano, semejante al de Plasencia, que desde finales del siglo XVI atravesaba la explanada de la Corredera. El arca es varias décadas anterior, relacionada con un sistema de sifón invertido que fue transformado en acueducto sobre arcos debido a la excesiva presión que recibía el encañado. Su verdadero nombre, el que consta en los documentos de 1575, es “arca del monte”, situada, eso sí, en el camino del Arca Madre, que es otro edificio similar, pero de más tosca factura, construido cerca de la Peña de la Cruz y destinado a reunir y encauzar los manantiales de la zona, de ahí la confusión.

Este “arca del monte” se encontraba en una situación deplorable por la acción de la fuerte hiedra que la cubría y el desplazamiento de algunos de sus sillares y losas, por lo que era urgente la intervención que ahora se está llevando a cabo. Sin embargo, las obras distan mucho de reunir las garantías que requiere este notable edificio, pues carecen de proyecto, no incluyen seguimiento arqueológico del edificio ni del entorno inmediato (la intervención de un arquitecto bejarano se hace a petición propia y no por encargo del Ayuntamiento) y el personal que las ejecuta no está especializado en restauración histórica. Por otra parte, visto el andamiaje instalado, tampoco parece que se hayan extremado las medidas de seguridad que exige la Ley. Baste indicar que, en cualquier intervención para consolidar los paramentos de un edificio histórico nunca se utiliza cemento Portland común, sino mortero de cal y arena al uso antiguo, y en este caso, cal hidráulica en las partes convenientes.

Por las características de este arca como obra pública histórica y sus rasgos de estilo bien caracterizados (proporciones, fachada ligeramente almohadillada, frontón triangular, molduraje clasicista, etc.), proyectada además por un maestro de cantería de gran importancia en la zona como fue Diego de Torres, forma parte de un patrimonio perfectamente reconocido por las leyes vigentes (en este caso son de aplicación la Ley de Patrimonio Histórico de 1985, de carácter nacional, y la Ley del Patrimonio Cultural de Castilla y León, de 2002), vinculado con la ciencia y la técnica, así como con la obra pública, incluso aunque no haya sido catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC).

Al contrario de lo expresado en la nota oficial del Ayuntamiento Bejarano, el “arca del monte” sí se encuentra incluida dentro del Plan de Ordenación Urbana (PGOU) de la ciudad, concretamente en el Catálogo de Elementos Protegidos (Ficha Nº 21), tal y como puede consultarse en la propia web del Ayuntamiento: ¿desconocen esta protección nuestros representantes municipales? En particular, al arca se le otorga un nivel de Protección Estructural (PE), claramente insuficiente para la antigüedad y el valor patrimonial del inmueble. En su catalogación se indica que tan solo es necesario que medie una licencia municipal para llevar a cabo una intervención de rehabilitación, sin proyecto alguno, a pesar del valor del edificio y de realizarse en él reformas estructurales como las que el mismo Ayuntamiento exigiría a cualquier particular. En reiteradas ocasiones, una por cada intento de modificación del Plan de Ordenación Urbana de Béjar, el Grupo Cultural San Gil presentó en tiempo y forma razonadas alegaciones y propuestas para que el arca fuera incluida en el Catálogo de edificaciones de interés histórico con suficiente grado de protección, sin que sus responsables técnicos y políticos movieran un dedo; ahora que parecen interesados en intervenir –tal vez para colgarse otra medalla– optan por la ya fea costumbre local de hacerlo sin criterio ni garantías. Aprendamos de otros lugares donde sí han valorado este tipo de Patrimonio, como Valladolid con sus Arcas Reales (las Fuentes de Argales, declaradas Monumento Histórico con carácter nacional por el Real Decreto 1384 de 1982, BOE nº 151), y construidas en la misma época del Renacimiento: ¿por qué allí si y en Béjar no?
El acueducto de Béjar, incluida esta y otras arcas de las que se conservan vestigios, es el tema de una investigación/comunicación elaborada por José Muñoz Domínguez y Juan Félix Sánchez Sancho que será presentada públicamente en el IX Congreso Nacional y I Congreso Internacional Hispanoamericano de Historia de la Construcción que se celebrará en octubre de 2015, buena ocasión para denunciar ante los expertos unas obras mal planteadas y peor ejecutadas de las que no hay otro responsable que el Ayuntamiento de Béjar. Paralelamente –y en breve plazo– se denunciará, mediante informe detallado y ante las instituciones competentes en materia de Patrimonio la desafortunada intervención que se esta llevando a cabo estos días en el Arca del Monte, y se pedirá que se le aplique un grado de protección acorde con su importancia histórica y patrimonial. Esperemos que desde nuestra alta institución local se reconsidere esta intervención y se lleve a cabo con las garantías que desde aquí demandamos.

José Muñoz Domínguez / Juan Félix Sánchez

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