Un proyecto de la Escuela de Ingenieros de Béjar desarrolla bolsas de lana

Profesores de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Béjar han puesto en marcha una iniciativa que pretende contribuir a reactivar la industria textil de la localidad.


José Pichel Andrés/DICYT Profesores de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Béjar, de la Universidad de Salamanca, están desarrollando un proyecto para la fabricación y comercialización de diferentes tipos de bolsas de lana. El objetivo es vender un producto de calidad y amigable con el medio ambiente que podría darle un nuevo impulso a la tradicional industria textil de Béjar.

“Siempre pensamos en buscar nuevas salidas para los productos laneros”, comenta en declaraciones a DiCYT Javier Ramón Sánchez Martín, investigador del Departamento de Ingeniería Química y Textil y promotor de la idea junto a Alberto Sánchez Patrocinio, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica.

La iniciativa, denominada provisionalmente Woolsac, fue premiada en el primer Concurso Transfronterizo de Prototipos Orientados al Mercado, Prototransfer, puesto en marcha en el marco del proyecto europeo INESPO II, en el que participan universidades de Castilla y León y la Región Centro de Portugal.

La producción de bolsas de calidad hechas de lana tiene como objetivo incrementar el consumo de esta fibra, que presenta muchas ventajas. “Lo mejor es la materia prima, la lana, que es higroscópica [absorbente de la humedad], buen aislante térmico, biodegradable y, hasta cierto punto, ignífuga”, señalan los responsables del proyecto, sobre todo pensando en el gran problema medioambiental que ha generado la fabricación de bolsas de plástico y cómo acaban contaminando los océanos.

La idea surgió de un proyecto de I+D puesto en marcha hace unos años con la meta de impulsar la fabricación y venta de lana de la industria textil local. En ese contexto se pusieron en marcha varias investigaciones para eliminar las impurezas de la lana, desarrollar nuevos sistemas para blanquear el tejido o darle uso a los restos que sobran tras la fabricación. Pasado un tiempo, los investigadores han querido retomar la iniciativa a través de un producto muy concreto, cuyos primeros resultados ya tienen en sus manos.

Aunque el coste de la lana es elevado con respecto a otros materiales como el polietileno, el polipropileno o el poliéster, los promotores de la idea consideran que este producto tiene un valor añadido por su calidad y puede ser muy bien acogido para determinados usos. Por eso, ya han fabricado diseños específicos como fundas para gafas o bolsas para botellas de vino.

Tejidos inteligentes

El segundo paso es crear una colección con diseños más sofisticados y entrar así en el terreno de la moda, para lo cual ya tienen algunos estampados originales. Sin embargo, el proyecto sigue evolucionando y los ingenieros que lo están desarrollando piensan ya en un nuevo campo, el de los tejidos inteligentes o e-textiles. “Es una mezcla de tejidos, informática y electrónica”, explica Javier Ramón Sánchez.

Las posibilidades son muy variadas. Por ejemplo, “podríamos combinar la lana con elementos que lleven una estampación con pigmentos fotosensibles que cambien su color con la luz” o proponer la lana como tejido básico para desarrollar las múltiples prendas inteligentes que comienzan a desarrollarse, con componentes electrónicos para todo tipo de utilidades.

Haber sido premiados en el concurso Prototransfer les ha abierto las puertas a una completa formación que tiene como fin último comercializar el producto. “Te ayudan a pensar en vías de desarrollo, en los problemas que te puedes encontrar o en el plan de negocio, es un programa muy bien diseñado y lo más importante es que te ayudan a crear una marca, porque vamos a intentar hacer un producto de gran valor añadido”, asegura Alberto Sánchez Patrocinio.

En la actualidad, el proyecto está listo para dar el salto a la comercialización, ultimando detalles como un posible cambio de nombre o la creación de una página web. A partir de ahí, con el apoyo de una fábrica de Béjar, la idea puede inaugurar una prometedora vía de negocio en una ciudad que durante tanto tiempo fue sobre todo textil y lanera.

Foto: Alberto Sánchez Patrocinio

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