Condenada la alcaldesa de San Bartolome de Béjar por las amenazas homófobas a un matrimonio de la localidad

La justicia considera probados todos los hechos de los que fue acusada tras las amenazas proferidas a la pareja formada por Juan Carlos y Miguel, con residencia en la localidad desde hace años.



La condenada, Montserrat Hernández , que profirió la amenaza “maricones de mierda voy a por vosotros”, acompañada por otro de los condenados en el juicio, Moisés Díaz-Montenegro,  y un gran número de personas irrumpió en el domicilio de los denunciantes y les insultó y amenazó.  Ahora la justicia condena a Montserrat Hernández Barreras como autora coacciones y  amenazas, con una multa cercana a los 1000 euros y a las costas procesales del juicio.

“Siempre les hemos tratado como a personas normales”

Los acusados negaron los hechos durante la vista, pero las incongruencias y contradicciones en las que incurrieron durante el proceso decantaron la balanza de la justicia dando la razón a los denunciantes. Durante el proceso  Monserrat Hernández llegó a negar que se les hubiese discriminado por su condición sexual llegando a afirmar: “nosotros les hemos tratado siempre como a personas normales”.

Al relato, la magistrada del Juzgado de Instrucción nº1 de Piedrahita no da ningún tipo de credibilidad ya que da por probada la versión de los denunciantes y condena a Hernández y Díaz-Montenegro como autores de faltas por coacciones, amenazas e injurias, imponiendo por cada una de ellas la pena de multa de 15 días a razón de una cuota diaria de 15 euros.  
Los denunciantes aseguran que la sentencia puede contribuir a erradicar este tipo de hechos que aún se siguen produciendo. Juan Carlos y Miguel han recibido la sentencia con gran satisfacción. Asegurando que se “demuestra su versión contra la de los testigos falsos que acompañaron a los condenados”. La sentencia contribuirá a “que  gane la libertad de las minorias: sexuales, raciales o de cualquier tipo".

No entienden  la razón, des por la que desde tiempo atrás nos insultaban por la calle el grupo próximo a la alcaldesa preguntándonos quién es el hombre de la relación o cantándonos canciones homófobas, aunque  intuyen que se debe a su postura crítica con la gestión municipal al haber reclamado claridad en las cuentas y gestión municipales.

La actitud de la alcaldesa y de sus adláteres, no son la tónica general en este pueblo del alfoz bejarano, de Ávila con poco más de 50 habitantes.

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