BM Aula Cultural: Ángela Nieto, la timidez que esconde un futuro en el parqué

Noticias CYL. Leandro Sánchez de Medina .Ángela Nieto (Béjar, 1997) recorre el parqué del pabellón Huerta del Rey con energía llamativa, como si quisiera conquistar las dos porterías con un solo movimiento. Se sabe de la generación más joven de la plantilla, pero se va desprendiendo, con diecisiete años, del prejuicio de la inocencia para reivindicar que su tiempo ha llegado.
angela nieto con una bufanda de su equipo


La extremo bejarana irradia deporte y se alimenta de una hiperactividad incluida en sus genes. Antes de decantarse por el balonmano, había prácticado kárate, atletismo y bailaba sevillanas, unos pasos que trasladó al Miriam Blasco de Valladolid el verano pasado. Su vida deportiva se reducía a Béjar y Salamanca. Durante la semana, el martes y el jueves, entrenaba con el equipo masculino del CP Bejarano; cada viernes tenía que trasladarse a la capital salmantina, a casi 75 kilómetros, donde jugaba los fines de semana con el Club Balonmano Tormes, femenino.

Muchos viajes acumulados y una progresión que amenazaba con atenazarse si no cambiaba de aires. Salamanca, al carecer de equipos femeninos en categorías más altas de juvenil, no le iba a proporcionar un escenario ideal para crecer y, en Valladolid, un grupo de jugadoras, el Aula Cultural, acababa de protagonizar la mayor hazaña de su historia al ascender a División de Honor Femenina. El entrenador del club del barrio de Pajarillos, Miguel Ángel Peñas, amplio conocedor de la cantera nacional, buscaba fortalecer una plantilla joven, pero que debía seguir siéndolo para sostener el rasgo identificativo de la entidad: formar jugadoras.

Aún en categoría cadete, Ángela disputaba en Zamora, en junio de 2013, el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas. Miguel Ángel, astuto, le planteó a la familia Nieto Sánchez la alternativa de que su hija se trasladara a Valladolid. La esperanza de que Ángela pudiera seguir volando por las pistas se impuso a la desazón que implica una separación para unos padres.

-"En el campeonato, Miguel Ángel me dijo que había hablado con mis padres y me propuso venir. Dije que sí", relata Ángela.

Sin embargo, en sus primeras semanas en Valladolid, los kilómetros que antes quemaba como quien va al colegio a diario, empezaron a pesar. "Al principio se me hizo duro estar sin mis padres y sola". Eran dieciséis años, primer año en categoría juvenil, en una ciudad nueva y en la máxima división del balonmano femenino, cuyo primer gol marcó a la portera internacional Silvia Navarro, de Rocasa Gran Canaria.

Las compañeras, -sonríe-, la acogieron y trataron "como a una hermana pequeña", lo que facilitó su adaptación a una situación que le valdría para madurar de manera precoz, rodeada de una ola de satisfacción por la onda que cogió el BM Aula Cultural en la segunda vuelta del campeonato, concluido como revelación en séptima posición. "El primer año ha sido una experiencia muy buena y nueva que me ha encantado. Repito este año y todos los que hagan falta", recuerda con entusiasmo.


"Ojalá fuese la revelación este año"

Ángela, calificada por Miguel Ángel Peñas como una promesa en camino de la selección nacional junior, piensa, sin cantarlo a los cuatro vientos, que la nueva temporada puede reservarle más minutos en su posición -el extremo zurdo- que le ayuden a erigirse en la revelación del Aula. En el horizonte imagina, también con timidez, vistiéndose con la camiseta roja del combinado español de su categoría."El entrenador me dijo que dependía de mí, que tenía que empezar a meter todo lo que lanzara y que, si me lo propongo, llegaré", confiesa.

Tiene que mejorar el salto -"porque no salto nada", suspira-" y observar más a la portera, desquitarse del temor a fallar. Posee la velocidad, una pegajosa habilidad para defender y timidez, tal vez regada de modestia, que amenaza dejar atrás.


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