CByC - GECOBESA acusa al alcalde de tener responsabilidades penales en la gestión mientras deja entrever que el candidato de CByC a las elecciones locales será Francisco Montero

Nota de prensa CByC

El diccionario define la palabra mendacidad como el hábito o la costumbre de mentir. Pues bien, leyendo las declaraciones de D. Alejo Riñones, que se reproducen a través de la web corporativa municipal, apreciamos cómo, en el colmo de la desfachatez y la mendacidad, el Sr. Alcalde se inventa pruebas, tergiversa la realidad y fuerza la interpretación de sus propios actos, para terminar demostrando todo lo contrario de lo que argumenta.
El Sr. Riñones niega la evidencia de las inversiones realizadas por Gecobesa, pero la realidad es, sin embargo, que el Ayuntamiento de Béjar entregó a la sociedad concesionaria unas instalaciones, llamadas eufemísticamente “centro de turismo”, incompletas, inacabadas y sin pistas de esquí. Instalaciones que eran ilegales e irregulares y que sólo gracias a la inversión, al trabajo y a las gestiones de Gecobesa, se han legalizado y han llegado a ser lo que son hoy; una estación de esquí. 
Cuando el alcalde dice que no es cierto que la sociedad concesionaria haya invertido en la estación de esquí, debe pensar que estamos ciegos o que somos tontos. Porque la inversión salta a la vista. Ahí está y nadie lo puede negar. Hay pistas de esquí, que no existían en el año 2001; hay un sistema de producción de nieve, con sus cañones, su red de conducciones, su sala de bombas, su compresor y su aljibe, que tampoco existía; hay edificios nuevos, con su mobiliario, dotaciones técnicas y elementos de todo tipo; hay un alquiler, con más de 3000 equipos y su costosa maquinaria de reparación y adecuación; hay un restaurante- cafetería con tres comedores y toda su dotación de cocina y hostelería; hay una urbanización exterior, que no existía, y multitud de muchos otros elementos e instalaciones que configuran la actual estación de esquí con todos sus sistemas de comunicación e informáticos, que tampoco formaban parte del exiguo inventario con que se inició la concesión.
Todas estas inversiones están especificadas y documentadas, cuentan con sus proyectos visados, con sus licencias de obra y todas las autorizaciones administrativas, incluidas las de la Junta de Castilla y León, necesarias para su puesta en funcionamiento y consideración. Que el alcalde lo niegue, es inaudito. Mucho más cuando ya en el año 2002 (tenemos el documento firmado por el, que lo significa) reconocía que el canon fijado para el periodo de diez años, es decir hasta 2011 ya por aquel entonces, estaba totalmente compensado con inversiones autorizadas.
Está claro que el alcalde quiere despojar a Gecobesa, de manera indebida, por medio de la mentira y la negación de sus propios actos, de lo que le pertenece y corresponde. Pero, además, el Sr. Riñones, elude la importante circunstancia de que este asunto está en la actualidad en manos de la justicia, a la que se ha acudido en vía contenciosa, para que determine si el canon debe ser compensado, como Gecobesa mantiene y como se había venido haciendo hasta hace poco, con las inversiones realizadas. El sentido común, que no parece ser una de las virtudes del Sr. Alcalde, debería haberle aconsejado esperar a que el juez hablara antes de ponerse una vez más en evidencia con más mentiras y medias verdades.
Porque es muy posible que los tribunales vuelvan a demostrar que no tiene razón y que ha actuado de manera irregular. Como ha sucedido hace pocos días, con la sentencia de la Audiencia Provincial que ha corroborado la del juzgado de Béjar, estableciendo que el contrato de arrendamiento de la finca de La Covatilla, estaba extinguido y no existía el derecho de superficie, por lo tanto, el ayuntamiento no estuvo nunca en condiciones de cumplir el contrato suscrito con Gecobesa.
Esta sentencia ha quedado sin efecto por la compra de la finca por parte del ayuntamiento, pero a costa de pagar un millón de euros por algo que vale bastante menos, como mucho 417.000 euros, según el informe pericial que cita el propio Sr. Alcalde ¿Es que nadie va a pedir responsabilidades por haber pagado más del doble? No sabemos quien le ha escrito, a Don Alejo, el alegato que ha presentado en la rueda de prensa; pero desde luego que no le ha hecho ningún favor, porque ha puesto en su boca argumentos y manifestaciones que le colocan en muy difícil situación, como es el caso del precio pagado por la finca, que supera con creces lo que señalaban los informes que el mismo dice que tenía.
Verdaderamente, su discurso ha resultado ser muy interesante y es de agradecer la oportunidad que nos brinda de rebatirle con sus propios argumentos, como cuando dice que Gecobesa se presentó a un concurso en el año 2005 y que, entonces, La Covatilla estaba como estaba y así salió a concurso y así fue adjudicada. Precisamente en aquel concurso Gecobesa presentó un programa de mejoras fundamentado en una serie de proyectos que el ayuntamiento valoró y consideró para llevar a cabo la adjudicación y cumplimentar el contrato de gestión. Desde el momento en que ese contrato se firma, por ambas partes, se asume la propuesta presentada y en esa propuesta están todas las inversiones que Gecobesa ha venido realizando y ejecutando a partir de entonces.
Unas inversiones que ahora el alcalde niega y se resiste a reconocer, pero que figuran en el Boletín Oficial de Castilla y León como promovidas por el Ayuntamiento de Béjar. ¿Cómo se puede entender que el ayuntamiento sea promotor de unas actuaciones que luego no reconoce?
De manera imprudente, el Sr. Alcalde ha puesto a nuestra disposición todos los argumentos que se rebaten por si mismos, simplemente constatando los hechos reales y documentados. Así lo iremos viendo en sucesivas entregas. Escucharemos testimonios que demuestran que el alcalde prohibió a los técnicos municipales comprobar las inversiones de Gecobesa y conoceremos la multitud de proyectos y estudios técnicos presentados en el ayuntamiento para cumplir con las cláusulas del contrato a fin de compensar dichas inversiones. También destacaremos los reproches judiciales a la actuación municipal en las varias sentencias que se han producido en su contra, incluso condenándole en costas.
Comprobaremos como la desidia y negligencia del ayuntamiento han sido causa de contratiempos y obstáculos para el proyecto de La Covatilla con el consiguiente perjuicio económico y funcional para el conjunto de los ciudadanos. También tenemos amplia documentación que demuestra como, por parte del secretario y de manera arbitraria e irregular, se bloquean, retrasan y entorpecen todas las tramitaciones y gestiones que emprendemos en los ayuntamientos de Béjar, Candelario, Navacarros y La Hoya.
No son admisibles las referencias del Sr. Alcalde a que se han hecho acusaciones sin pruebas o falsas imputaciones o denuncias. El ayuntamiento está perdiendo todos los juicios y cuando se ha archivado una querella, no ha sido porque no hubiera motivo, sino porque el juez ha considerado que no existía responsabilidad penal. El proceso ha continuado por vía administrativa y ahora es posible que de estas diligencias si que se deriven responsabilidades penales.
En definitiva, que, a la espera de las sucesivas sentencias que se produzcan a partir de los procesos judiciales que están en curso, pondremos a disposición de la opinión pública los datos y referencias que demuestran que el Sr. Alcalde, de manera tendenciosa, ha faltado a la verdad en sus declaraciones, con intención de arrebatarnos lo que en justicia nos corresponde, justificar sus errores, su mala planificación y su nulo respeto por la legalidad vigente.
Lo más triste, como se deduce de su comparecencia, es que el trasfondo que subyace no es su preocupación por el interés general de la zona de Béjar, sino el malestar con Francisco Montero, y su grave preocupación ante la creación de un partido político con voluntad de concurrir a las urnas, lo que puede ensombrecer, aún más, los resultados electorales del Partido Popular, y afectar personalmente a sus actuales cargos. Y, ya se sabe, con las cosas de comer, no se juega, ha venido a decir. Siendo en realidad un inicio de precampaña contra el nuevo candidato, en un acto de “defensa propia”. Y para ello, todo vale, como hemos visto, hasta la mendacidad.

Béjar, 14 de abril de 2014.

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