A Miguel Miñana. Carta de Ramón Hernández Garrido

No por esperado tu adiós ha sido menos doloroso. La verdad es que lo siento profundamente. “…tanto dolor se agrupa en mi costado que por doler me duele hasta el aliento…”
Desde que supe de tu marcha son tantos los recuerdos y vivencias que se arremolinan en mi mente.


El primero de ellos une a tu madre y a la mía, extraordinarias mujeres que cimentaron su amistad en el sufrimiento por la pérdida de sus seres queridos, fusilados la noche de 31 de diciembre de 1936 en Salamanca junto a varios concejales del ayuntamiento bejarano.
O el recuerdo de mi afiliación a la Agrupación Socialista Bejarana en 1989, a la que llegué de tu mano y de la de Ángel Calvo.


Sin olvidar los muchos años que ocupaste la presidencia del PSOE bejarano, también durante mi etapa de Secretario General.


Hay dos grandes virtudes que te adornan: la grandeza de tu persona junto a tu sencillez humana. En los tiempos que vivimos son necesarias tantas personas como tu. ¡Eres tal ejemplo para los socialistas actuales! Recuerdo mis palabras al dejar la Ejecutiva de la Agrupación en 2007: “hay en el Partido dos referentes para los militantes; uno, Miguel Miñana, toda una vida dedicada a los demás; responsable de la refundación del PSOE de Béjar junto a otros compañeros llegada la democracia; ha ocupado diversos cargos públicos y cuando los dejó siguió siempre como militante activo”. ¡Hay tanta gente que pasa por el Partido y que cuando deja los cargos olvida su militancia!


Tampoco olvidaré las emotivas palabras que dirigías cada año, el 15 de febrero en el Cementerio Municipal, a nuestro Presidente fundador, Emilio González  Gosálvez, a quien relatabas lo acontecido en el año y le formulabas promesas que siempre cumplías.
Con tu permiso voy a pedir a la Ejecutiva local que se le dé tu nombre a la Agrupación Socialista Bejarana. Será una forma de reconocer tu entrega al socialismo y de que las generaciones venideras conozcan la dimensión política y humana de un socialista ejemplar.
Quiero mostrar mi apoyo a tu mujer y a tus hijos y nietas, y al resto de la familia; y ofrecerme para lo que necesiten. Pueden estar orgullosos de ti. ¡Qué gran persona! Te recordaré siempre, pero de manera especial las noches de fin de año donde siempre leías la carta de tu padre. Y junto a ti uniré el recuerdo a nuestras madres, padres y a mi abuelo.
¡Hasta siempre Miguel!
“… que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero”

Ramón Hernández Garrido

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