AMDEVE. Manifiesto 8 de marzo de 2013.

Hoy 8 de marzo de 2013 no tenemos claro si debemos reír, llorar, indignarnos o luchar si hablamos de empleo femenino.

No podemos por menos preguntarnos si es tan sumamente complicado comprender que los objetivos para fomentar el empleo femenino no deben ir encaminados a repetir acciones formativas mantenedoras de estereotipos de  roles, como se ha venido haciendo hasta ahora, pero, lo que tampoco podemos hacer de ninguna manera para compensar es proponer acciones formativas tipo  cursos de albañilería esperando que éstas van a mejorar las condiciones laborales de las mujeres y nos vamos a quitar de un plumazo años de desigualdades.
Para nosotras fomentar el empleo de las mujeres tiene que ver no sólo con emprender acciones formativas ajustadas al mercado laboral eliminando el sesgo del género, tiene que haber además un cambio social y cultural en el que a estas medidas ha de sumarse una valoración igualitaria de los salarios a igual desempeño de tareas y un trato justo en el modo de desempeñar esas tareas ( no se puede seguir pidiendo el café a la secretaria y no al secretario por ejemplo).
Hoy hemos visto la imagen de la mujer en diferentes sectores del mercado laboral parte de esas realidades que nos han presentado quedan reflejadas en las cifras de empleo de Béjar donde si miramos estos últimos 4 años, encontramos que las cifras de desempleo femenino superan al masculino en 300 y 400 mujeres desempleadas más. El paro de las mujeres supera al de los hombres en todas las franjas de edad excepto en las menores de 25 años, la edad en la que las mujeres siguen formándose cuando los hombres comienzan a trabajar, pero esta formación superior no se traduce en una mejora del mercado laboral.
Estamos cansadas de oír cuánto ha cambiado la sociedad para las mujeres, cuánto ha mejorado y eso es lo que nos gustaría saber porque ¿las mujeres ya no se encargan de la gestión del hogar y del cuidado y educación de sus hijos?, ¿las mujeres no siguen trabajando dentro y fuera del hogar?, ¿no cobran menos cuando realizan el mismo trabajo?, ¿no dan tiempo libre en beneficio de los demás?, ¿no aplazan sus necesidades para cubrir las necesidades de los demás?, ¿ no siguen trabajando en gran medida en roles tradicionales femeninos?...
Podríamos seguir haciéndonos preguntas y encontraríamos que todo ese gran cambio social no es tal y cómo nos lo has contado, nos han hecho creer que ya no nos hacía falta celebrar el 8 de marzo como día internacional del trabajo de la mujer, pero hoy es más necesario que nunca, hoy es cuando es necesario resaltar la desigualdad de las mujeres en esta sociedad, hoy es cuando las voces de las mujeres son más importantes que nunca, hoy es cuando debemos luchar en pro de nuestros derechos igualitarios en el mercado laboral y todos los ámbitos de la vida porque hacemos nuestro lo que dijo Clara Campoamor “he trabajado para que en este país los hombres encuentren a las mujeres en todas partes y no sólo donde ellos vayan a buscarlas”.

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