Los politicos de Béjar se ponen de acuerdo para salvaguardar la seguridad de los vecinos ante las vacas salvajes

La historia de las vacas salvajes lleva varios años coleando. Los animales no tienen propietario legal, carecen del consabido crotal por lo que no existen ningún tipo de control veterinario y se hace más difícil la captura, el transporte e incluso el posible sacrificio regulado. En el pleno de septiembre los grupos políticos consensuaron una moción para solicitar a la Junta acciones para que las vacas no lleguen a el Castañar.

Han pasado años antes que el ayuntamiento tome medidas. Las vacas pacen por parajes próximos al tránsito y la presencia de personas, sin control. En ocasiones llegan a propiedades privadas y huertos, pasando por caminos y carreteras, con el peligro para la circulación que conlleva.

Ante esta situación, el Ayuntamiento ha levantado la voz de alarma porque la manada se desplaza sin control y desciende hasta la ciudad para conseguir alimento en huertos. Además, los animales atraviesan caminos y carreteras sin vigilancia. Por tanto, será la Junta la institución encargada de buscar una solución a partir del estudio de los animales sin identificar y de los daños causados.


La historia de las vacas salvajes de Béjar es la de las reses que fueron olvidadas en el Paraje de la Peña de la cruz cuando el adjudicatario de los pastos por desentendimiento y desidia, según los responsables de medio ambiente, se desentendieron del ganado cuando dejaron los terrenos mencionados. De esto hace ya más de dos décadas.

En la actualidad las reses no se limitan a campear en la zona de la Peña de la Cruz, en la sierra. Desde hace un par de años al menos, buscan pastos más bajos en el entorno más cercano a Béjar. Han llegado a bajar al casco urbano provocando situaciones peligrosas en la carretera. Algunos vecinos aseguran haber sido embestidos por el ganado que, sin ser bravo, ya no se ciñe a las normas que un día les imponía el ganadero. Parajes como El castañar, La Fuente de El Lobo o la Fuente de Doña Elisa son lugares en los que se las ha visto y donde existen denuncias de transeúntes molestados por el ganado.

El consistorio bejarano se puso en contacto con la junta de Castilla y León en 2010, entonces se informó a las autoridades regionales del problema generado por las vacas salvajes, reses sueltas asilvestradas y sin dueño, que pastan ya en las zonas bajas del entorno de la ciudad. Entonces ya se pedía una solución a la administración.

"Cuatreros"

El ganado se ha ido reproduciendo pero los terneros que han ido naciendo han sido robados y el ganado y el rebaño que va quedando está formado por ejemplares viejos.

Los animales que no tienen propietario legal al que se le puedan pedir responsabilidades también carecen del consabido crotal por lo que no existen ningún tipo de control veterinario sobre ellas y se hace más difícil la captura, el transporte e incluso el posible sacrificio regulado. En la ciudad algunos círculos hablan la sobre la posibilidad de formar una "cuadrilla de caza" y dejar los cadáveres para alimentar a buitres. En este sentido, el ayuntamiento de Béjar ha solicitado autorización a la Junta que es quien tiene competencia para actuar en este tipo de casos y resolver de forma definitiva la situación.

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