La voz de los protagonistas. Cientos de personas están afectadas en Béjar por “Las Preferentes”

Imagen de internetde denuncia de la situacion de las preferentes
Muchos no lo saben. Sus familiares, un poco más jóvenes, no se lo dicen para protegerles, en otros casos aun no han necesitado el dinero que un día guardaron a buen recaudo tras una firma y un epígrafe: el  de Preferentes, alguien les dijo que eran especiales y como tales tenían un “chollo financiero” a su medida. Pero los afectados por las Participaciones Preferentes empiezan a tener nombre, a dar la cara.





LOS CASOS
Adolfo, Antonio, Gloria, Pepe, V. Mercedes, Carmen... son sólo algunos de los nombres de las personas con las que  ha hablado este medio de comunicación. Se sienten literalmente estafados, engañados y hablan de eso, de estafa, de engaño. Aseguran que en Béjar hemos sido siempre muy dados a avergonzarnos, pero acto seguido se convencen de que quien debe avergonzarse es quien “les engañó”.



Ellos no son inversores, son pequeños ahorradores, no firmaron Participaciones Preferentes, nunca creyeron que contrataban un “producto tóxico”,  término con el que ahora saben que se conoce al eufemismo financiero  al que han ido a parar todos los ahorros de una vida. Ellos firmaron porque un amigo, un conocido o en algunos casos un familiar no demasiado cercano les  “invitaba” a hacerlo en base lazos de confianza que les unía. Firmaron un plazo fijo, un producto en el que pudieran recuperar su dinero en cualquier momento, eso fue lo que les dijeron.

Son muchos los casos, pero en la práctica totalidad coinciden los aspectos comunes: Los afectados son generalmente  personas mayores aunque no exclusivamente, existe algún lazo de confianza con la persona que les ofreció las participaciones preferentes, son pequeños ahorradores que tienen depositadas sus esperanzas de futuro en todo lo que ahorraron con esfuerzo, y creían que dispondrían de su dinero siempre que lo quisieran y con una alta rentabilidad. Hoy no sólo no hay rentas, tampoco tienen su dinero.



CIENTOS AFECTADOS
Cada uno de los afectados con los que ha hablado El Correo de Béjar conoce media docena de casos de familiares o amigos y aunque  cuando empezó el calvario pensaban que eran los únicos, hoy aseguran que en Béjar podrían ser más de 1000,, manejan datos de ADICAE, de Salamanca, la Asociación de usuarios de Bancos, cajas y seguros para resolver los problemas con estas entidades. Nos hemos puesto en contacto con la entidad, pero no quisieron confirmarnos ningún dato referido a la cantidad de afectados.


En Béjar, los afectados con los que ha hablado este medio apuntan a que entidades como La Caixa habría vendido participaciones preferentes a varios cientos de  afectados, que no acusan tanto a la entidad como a la persona en la que confiaban y que les convenció para firmar, el antiguo director de la oficina de Béjar, hoy en Salamanca. Los afectados conocen que la entidad ha rotado  a sus directores para minimizar los efectos para la entidad de las protestas ante éstos en sus diferentes sucursales.

Cada una de las personas afectadas lucha como puede por recuperar su dinero, algunos de forma individual, otros ya lo consiguieron, en algunos casos se asocian a ADICAE, que en la actualidad inicia  una campaña nacional  de actuaciones penales para que los afectados intenten recuperar sus ahorros, retenidos en preferentes, subordinadas, cuotas participativas, etc. contra todas las entidades (CaixaGalicia, Caixa Catalunya, Bankia, La Caixa,..).


LOS NOMBRES

Adolfo.
Adolfo, hoy pensionista, fue siempre trabajador por cuenta ajena.Tras algunas diferencias con su antigua entidad, se fue a la Caixa con sus cuentas y su dinero. En un solo día, su plan de pensiones y hasta el dinero de la cuenta corriente fueron a parar a las Participaciones preferentes. Siempre creyó que firmaba un plazo fijo, un sistema para salvaguardar los ahorros de toda una vida de trabajo.
Adolfo necesita hoy la asistencia de psicólogos. Anuncia que se querellará contra la entidad y contra el nuevo director, que conociendo el problema, el 27 de  octubre del año pasado le volvió a “colocar” nuevas Preferentes. En su cabeza una palabra que le martiriza “perpetuas”. “de esto nunca me dijo nada. Me cueste lo que me cueste yo les llevo a juicio”, asegura, afectado.

V.
V. no quiere dar su nombre preocupado por el trabajo de un familiar relacionado con la entidad por la que se siente engañado. Ha trabajado toda su vida como funcionario, Su madre, de más de 90 años también es una de las afectadas. Le ofrecieron el producto de forma especial en 2009. Hoy, como a otros muchos y después de la polémica y las protestas, sus preferentes se las han cambiado por Deuda Subordinada y Obligaciones convertibles en acciones.  Nuevos productos pero nada de su dinero.

Eduardo
El y su mujer, por encima de los 70 años,  regentaron una pequeña tienda en Béjar, durante décadas. No les hizo tan ricos como para convertirles en inversores pero les facilitó ahorros para afrontar con tranquilidad su vida de pensionistas, una tranquilidad que se esfumó cuando se enteraron que podían disponer de su dinero. “A nosotros nos lo ofreció como amigo y nos dijo que nuestro dinero siempre estaría disponible, te queda muy mal sabor de boca después de haber confiado en las personas”.

A Eduardo, como al resto, no le hicieron el certificado de idoneidad que deben firmar los inversores que contratan este tipo de productos. Ellos no son inversores, son pequeños ahorradores.




Antonio.
Antonio se considera "timado", responde al mismo perfil que la inmensa mayoría de afectados, jubilado después toda una vida dedicado a su pequeña tienda. “El me dijo…”  es el inicio del mismo argumento utilizado por el responsable de la entidad bancaria para poner de manifiesto la contratación del producto en base a la confianza. En septiembre de 2011 necesitó dinero para comprar un coche pero no pudo disponer de sus ahorros a pesar de que siempre le dijeron que podría hacerlo. Hoy sigue sin poder disponer de su dinero y las alternativas que les ofrece el banco no son nada halagüeñas.

Gloria.
Gloria tiene 87 años. Una de las alternativas que le ofrecieron para recuperar su dinero  contemplaba la opción de hacerlo dentro de 10 años, mediante un nuevo y dudoso producto. “Y dentro de 10 años ¿me lleváis el dinero a la tumba?”, dijo a los responsables de la entidad financiera que la atendieron. Su hija llego a ofrecerse para asumir la situación de su madre y poder librarla de la preocupación, pero en el Banco le negaron esta posibilidad.  A Gloria también se lo vendieron como un plazo fijo y le dijeron que su dinero siempre estaría disponible. Hoy le dicen que está “en un mercado secundario”.

Pepe 
El caso de Pepe rompe un poco con el perfil, está en activo, es joven. Quizá sea por esta razón, por su fuerza para luchar y presionar de forma constante a la entidad, por lo que ha podido recuperar la práctica totalidad de su dinero. Aunque anuncia que llevará al entidad al juzgado para recuperar los beneficios que nunca le dieron. Hoy aconseja al resto que ponga a la venta sus productos aunque pierdan algo de dinero. “es mejor eso que nada”, defiende.

Pepe lleva varios años luchando conoce algunos casos muy dolorosos pero no identifica a sus afectados, “ellos no quieren, conozco un matrimonio. El  tiene problemas mentales,  y ella no puede levantarse de la cama”. “Ellos nunca pierden, compran en precario, especulan y lo venden y ganan” asegura, acusando a la entidad bancaria.

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